La escultura de Bayo Alvaro utiliza abstracciones botánicas dónde se mezclan
memorias personales que resuenan en narrativas colectivas de deseo y cuidado.
Las criaturas de su obra aparecen entrelazadas en simbiosis, reflejando las formas en que los seres vivos sea acercan continuamente hacia otros transformándose unos a otros. Bayo Alvaro habla de intercambios, dinámicas de poder, coexistencias y conflictos que tenemos tanto como individuos que como colectivos usando materiales que visibilizan esas interacciones.
La obra de Bayo Álvaro, que evoca una flora extraña y alienígena, recuerda las
descripciones de Karen Barad de una “performatividad queer” de la naturaleza. En
esta concepción del mundo natural, nada es exclusivamente masculino o femenino, animado o inanimado; ni es simplemente bueno o malo. Más bien, existe un potencial infinito para el cambio y la interacción.
Bayo Álvaro utiliza mecanismos de representación y corporalidad que reflejan las
formas en que los flujos de energía dentro de los materiales influyen entre sí.